Hay en algunos momentos de tu vida en los que te rodea
muchísima gente pero te falta algo, o más bien alguien. Una persona especial que
te abraza cuando menos te lo esperas, que te sorprende diciéndote algo bonito en medio de una discusión o que te hace poner cara de boba sólo con su sonrisa.
La mejor compañía para algunos días es esa que te entiende sin hablar, que cuando tienes un mal día no pregunta porque sabe exactamente lo que necesitas y te enreda entre sus brazos mientras estáis tumbados, en silencio, y simplemente hace que
consigas olvidarte de todo.

